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Vamos a seguir en la vida de José. La historia de José es una de mis historias favoritas. Por un lado, tenemos la historia personal de José, donde él está con sus hermanos y recibe los sueños. Los sueños dicen: "Vas a ser el encargado no solamente de tus hermanos, sino de toda tu familia". Desde ahí, la trayectoria va de mal en peor. Ellos lo encuentran, lo tiran a un pozo, después lo venden, y él va a una casa y sube de puesto en esa casa, pero también es acusado injustamente y lo tiran a la cárcel. Ahí terminamos la semana pasada: dentro de la cárcel, él está ayudando. Interpreta algunos sueños de algunos jefes dentro del gobierno, personas de posiciones altas, y en eso él dice: "Por favor, acuérdense de mí. Cuando vuelvan a estar ante el faraón, por favor, rueguen por mi caso". Terminamos la semana pasada diciendo que no se acordaron de él. Tenemos la historia de José. Sin embargo, a la vez tenemos lo que Dios está haciendo. Sabemos que él tiene que tomar esa familia, que llega a ser Israel, y los tiene que llevar a llegar a ser una nación grande. Eventualmente, sabemos que Egipto va a ser una incubadora para que esa familia llegue a ser una nación grande, para que puedan volver a la tierra prometida, a la que Dios les mandó ir y vivir, para que ellos puedan representar a Dios, Yahweh, en toda la tierra. Tenemos dos líneas de tiempo, dos historias que están pasando. Tenemos la historia personal de José y a la vez tenemos la historia de redención que Dios está haciendo. Por fin vamos a ver cómo esas dos historias empiezan a calzar y a tener más sentido. Estuve hablando con un amigo esta semana y él me estaba hablando que para su cumpleaños número 60 fue a hacer algo: subir el monte Kilimanjaro, en Tanzania. Yo probablemente nunca voy a hacer eso. Entonces le pregunté de toda la experiencia y fue sumamente interesante. Él dice que esa es una de las montañas que no se necesitan habilidades técnicas para escalar ni todo el equipo. Uno puede hacer simplemente una caminata hacia arriba. Esos son ellos que llegaron. Empezaron siete, llegaron esos cinco, porque uno puede controlar mucho de lo que uno está haciendo. De hecho, para que ellos cinco llegaran, tenían que tener un equipo de 48 para llevar la comida, las camas y las tiendas, porque duraron unos ocho días haciendo eso. Uno puede controlar ciertos aspectos, pero hay otros aspectos que uno no puede controlar. En este caso, dijo que lo más difícil era cómo el cuerpo de la persona reacciona a la falta de oxígeno por la altura, porque creo que son como 19.000 pies de altura. Uno puede estar en buena forma, puede estar practicando, pero uno no puede controlar cómo uno reacciona con la falta de oxígeno. Yo le pregunté cómo se sentía. Él dice que literalmente es como correr y no poder respirar bien. Entonces está así por seis horas directas al estar caminando. No porque uno está fuera de forma, simplemente porque sus pulmones no agarran el oxígeno que está en el aire. Pero él dijo que, en eso, lo único que se puede hacer es simplemente tomar el siguiente paso. Es lo único que puede hacer. Yo estaba pensando que es muy parecido a la vida, porque hay tantas cosas alrededor de nosotros, situaciones de la vida: una pérdida de alguien amado, el desvío de los hijos de buenos caminos, la falta del dinero, la pérdida del trabajo, una enfermedad, lo que sea que uno no puede controlar. Sin embargo, hay que seguir viviendo esta vida y tomar un paso a la vez. Pero es en eso que realmente Dios nos forma. Cuando hablamos de la formación, es durante los tiempos que requiere dedicación, perseverancia y confianza en Dios. Lo que estamos viendo aquí es tal vez el final de un tiempo o un proceso de formación que José ha tenido que pasar para llegar al lugar y al rol que Dios quiere para él. Vamos a empezar con el versículo uno del capítulo 41. Dice así: "Dos años después". Ahora, yo sé que son unas palabras pequeñas, pero pensemos en un tiempo, en una temporada de dos años. Dos años de inseguridad, dos años de incertidumbre. ¿Ustedes se acuerdan de ese tiempo que llamamos COVID? Todos los días nos levantábamos y no sabíamos qué iba a pasar, cuándo iban a abrir las puertas para que pudiéramos salir. Aunque yo sé que en Carolina del Sur no seguimos las reglas tanto. Son dos años donde hay incertidumbre de qué es lo que va a pasar, porque "yo sí le dije al jefe de los coperos, él iba a decirle al faraón, y aquí estoy todavía en la cárcel", dice José, esperando las noticias. Cuándo va a poder salir. Él está en limbo. Él está en un lugar donde no sabe qué es lo que va a pasar y él había intentado, pero ahí está él. Dos años. Muchos comentaristas dicen que para este tiempo en su vida ya lleva unos 13 años en cautiverio, encarcelado y como esclavo. Trece años. Tal vez si hubiera empezado a los 17 años, ahora tiene 30 años. Son los mejores años de la vida, que él tal vez siente que ha malgastado. También en ese tiempo uno vivía tal vez hasta 35 años de edad. Entonces, uno vive especialmente siendo esclavo. Uno puede sentir la frustración de qué ha hecho con su vida. Había tenido esos sueños que Dios le había dado, que iba a ser líder y todavía no hay nada que haya pasado en su vida. Yo me imagino y me pongo en la mentalidad de él, la frustración con mi familia, la frustración con Dios, la frustración con sueños perdidos, en su caso, sueños literales que no se han cumplido, todo lo que él está experimentando. Sin embargo, vemos que ahora Dios está trabajando en su plan. Sigo leyendo: "El faraón soñó que estaba de pie a la orilla del río Nilo. En su sueño vio siete vacas gordas y sanas que salían del río y comenzaban a pastar entre los juncos. Luego vio otras siete vacas que salían del Nilo detrás de ellas, pero eran flacas y raquíticas. Esas vacas se pusieron junto a las vacas gordas en la ribera del río". Obviamente, están en Egipto. El Nilo es algo sumamente importante para ellos. Entonces, ¿qué es lo que pasa? "Las vacas flacas y raquíticas se comieron a las siete vacas gordas y sanas. En ese momento del sueño, el faraón se despertó". Después volvió a dormirse y tuvo un segundo sueño. Esta vez vio siete espigas llenas de grano, robustas y hermosas que crecían de un solo tallo. Luego aparecieron otras siete espigas de grano, pero estaban secas y marchitas por el viento oriental. Entonces, lo mismo pasa: las espigas secas se tragaron a las siete robustas y bien formadas. El faraón volvió a despertarse y se dio cuenta de que era un sueño. No sé si ustedes han tenido esos sueños que son medio reales, que uno se despierta y no sabe qué es real, qué es lo que está pasando. Eso es lo que está pasando aquí. Se levanta y dice: "Okey, eso fue un sueño". Como Brandon habló la semana pasada, los sueños en ese tiempo eran importantes para ellos, porque eran la manera en que los dioses se comunicaban con ellos. Entonces, lo que tenemos aquí es al faraón recibiendo una comunicación de Dios y él no entiende qué es lo que está pasando. Obviamente, hoy en día yo creo que Dios puede comunicar de la manera que quiere, pero hay que recordar que en ese tiempo ellos no tenían las escrituras ni la relación especial que nosotros tenemos hoy en día. Nosotros tenemos el Antiguo Testamento, tenemos el Nuevo Testamento, que todo está apuntando a que ese es el pueblo de Dios que lleva al nacimiento del Mesías, y el Mesías va a venir y va a bendecir a todo el mundo. Después vemos en el Nuevo Testamento que ese Mesías es Jesús. Él da su vida, se levanta, resucita y ahora nosotros tenemos la oportunidad para la vida eterna. Ellos no tienen nada de eso. Entonces, en ese tiempo parecía que Dios se comunicaba para revelar qué es lo que iba a pasar en esas situaciones. Recuerden, ¿cuántos sueños tuvo José en el capítulo 37? Dos sueños. Después, en el capítulo 39, dentro de la cárcel, ¿cuántos sueños hay? Dos sueños. Y ahora hay otros dos sueños. Entonces, para José, él está diciendo: "Vea, los dos sueños que Dios dio a los jefes dentro de la cárcel, se cumplieron. Ahora hay dos sueños más que se van a cumplir". Él va a estar pensando: "¿Y mis sueños? ¿Cuándo va a pasar lo mío?" Sigo leyendo el versículo ocho: "A la mañana siguiente, el faraón estaba muy perturbado por los sueños". Igual, la misma reacción que tenían esos otros en el capítulo pasado. "Entonces llamó a todos los magos y a los sabios de Egipto. Cuando el faraón les contó sus sueños, ninguno de ellos pudo decirle lo que significaba". Él también se levanta, ve eso como revelación de Dios, no entiende qué es lo que está pasando, llama a los magos y los hombres sabios. Entonces, en ese tiempo tenían personas específicas, cuyo trabajo era interpretar esos sueños. No sé si era a través de la magia o todo lo que ellos hacían. Y aun el faraón, siendo el faraón, él se veía y la gente lo veía como un ser divino. Entonces, para que él lo entendiera y también todos los otros lo entendieran, eso no tenía mucho sentido para ellos en ese tiempo. Eso significa que ellos, como dice ahí en el texto, no saben qué está pasando, es algo muy confuso. Ellos están perturbados por lo que está pasando. Yo personalmente creo que, y claro, obviamente yo puedo leer las historias y decir: "Eso es fácil de interpretar, siete vacas, siete esto y lo otro", pero yo creo que es Dios bloqueándolos a ellos para que él pueda mover a José a la posición que él necesita estar. Entonces, lo que nosotros necesitamos ver y entender es que a veces hay eventos que nosotros no entendemos, pero a la vez hay que entender, creer y confiar que Dios sí está encargado de eso. Y cuando miramos alrededor del mundo, cuando miramos a nuestras propias vidas, cuando pensamos que esto debe salir de esta manera y no está saliendo de esa manera, nosotros podemos decir: "Okey, al final del día, yo no tengo control sobre eso, no tengo entendimiento de eso, pero sí puedo confiar que Dios está logrando lo que Él quiere lograr". Entonces, ahora Dios está poniendo la situación en las manos de José a través de todo lo que está pasando. Dice así: "Finalmente habló el jefe de los coperos del rey: 'Hoy he recordado mi falla', le dijo al faraón. 'Hace un tiempo'"-- esos son dos años para él, buenos años; para José, no tanto-- "'usted se enojó con el jefe de los panaderos y conmigo y nos encarceló en el palacio del capitán de la guardia'". Él después describe todo lo que les pasó a ellos. Fueron a la cárcel, tuvieron los sueños, lo describieron a ese hebreo, un joven hebreo, y él les dio la interpretación y todo lo que dijo se cumplió. Pero creo que es importante aquí notar esas dos palabras de "finalmente" y "hace un tiempo", porque lo que vemos aquí es que es un tiempo definitivo, en el sentido de que para José hubiera sido preferible que él lo hubiera recordado antes, pero no era el tiempo correcto para que Dios lo trajera al lugar donde él tiene que estar. Entonces, por un lado, está el deseo profundo de José de salir de la cárcel. Por otro lado, está el designio y la voluntad de Dios para un propósito mucho más grande. Y es esa dificultad en nosotros de ver la diferencia entre el tiempo y la voluntad de Dios y nuestro tiempo preferido, nuestra propia voluntad y deseo, por lo que nosotros pensamos que es correcto. Tenemos la soberanía de Dios, por un lado, y después, por otro lado, nuestros límites como seres humanos de tener ciertos deseos personales, pero que la voluntad de Dios está por encima de nuestros deseos personales. Yo sé que en nuestra cultura eso es como blasfemia. ¿Por qué? Porque nuestro valor más grande es mi derecho personal, mi deseo preferible, mis deseos personales. Y aún Jesús, antes de ir a la cruz, ¿qué es lo que Él ora? "Que se haga su voluntad y no la mía". Y algunos de nosotros estamos en ese libro de esenciales, en esos grupos pequeños, y estamos leyendo y aprendiendo de la oración del Señor y qué es lo que dice ahí: "Que se haga su voluntad". Entonces, aquí estamos viendo: finalmente, él va a poder salir, pero es solo con el tiempo correcto de Dios. Versículo 14: "El faraón mandó llamar a José de inmediato, y enseguida lo trajeron de la cárcel. Después de afeitarse y cambiarse de ropa, José se presentó ante el faraón". Entonces, dicen: "Está sucio, tiene mucho pelo, hay que afeitarse". En ese tiempo, obviamente, era parte de la cultura de ser calvo. Lástima, yo no nací en esa cultura. Dice así: "Entonces el faraón le dijo: 'Anoche tuve un sueño y nadie aquí puede decirme lo que significa, pero me enteré que cuando tú oyes un sueño, puedes interpretarlo'". Él dice: "Vea todo eso. Ellos no sirven para nada en sus trabajos". Y entonces José responde: "'No está en mis manos el poder para hacerlo', respondió José. 'Pero Dios puede decirle dos cosas: lo que su sueño significa y puede darte tranquilidad'". Entonces, el tiempo para José todavía no era el correcto para salir de la prisión antes, y yo pienso qué es lo que ha pasado en su propia vida en esos dos años, qué ha pasado en la vida del faraón, qué ha pasado en la vida del jefe del copero, qué ha pasado dentro de la nación. Y Dios maneja todo eso, ¿verdad? José no, pero Dios maneja todo lo que está pasando a su alrededor. Y aunque son unos párrafos después, aquí vemos que ahora José está listo, porque lo que hay que recordar es que Dios tiene que tomar ese niño joven de 17 años y de alguna manera ponerlo a él en una posición de autoridad sobre sus hermanos para crecer esa nación. ¿Cómo es que uno puede llevar a un joven de 17 años a estar en una posición de tanta autoridad? Y empezamos a ver el porqué de todo el sufrimiento que José ha tenido que pasar por eso. Porque va a tomar tiempo, va a tomar procesos que él tiene que pasar y va a tener que tener la humildad como para percibir eso, para eventualmente llegar a tener la madurez y el crecimiento para ser el líder que Dios quiere que sea. Y desafortunadamente, eso toma tiempo. Y cuando somos jóvenes no entendemos eso. Queremos crecer y queremos estar en posiciones. Y siempre me da risa que mi hijo, por ejemplo, ya que él está manejando, cree que puede manejar por todos lados y que es indestructible. Gracias a Dios lo ha cuidado hasta ahora, pero yo sigo orando cada vez que sale para eso. Pero somos así. Con el paso del tiempo, empezamos a ver más y más qué tan independientes, qué tan necios, qué tan fuertes es nuestra rebelión en nuestros corazones. Pero va a tomar tiempo para quitar eso. Vemos en el capítulo 37 que ahí está José, está recibiendo esos sueños y obviamente los hermanos tienen celos, pero aún el papá dice: "Ey, no hables así". Hay un sentimiento de arrogancia de ese joven ahí. Y ahora, frente al faraón, él dice, y es claro: "Yo no hago esto. Eso viene de Dios". Entonces, por esos procesos, él ha podido llegar a tener un poco más de humildad, prudencia y sabiduría cuando está comunicando eso. Yo estaba hablando con algunos líderes hace unas semanas y yo les dije: "Nosotros no crecemos, no hay formación cuando estamos en tiempos de éxito y prosperidad. Cuando realmente crecemos es en tiempos de dificultad". Y ese era un grupo de pastores y líderes dentro de la iglesia. Entonces, yo les dije que a veces para tú llegar a ser el líder que Dios quiere que seas, para que seas el pastor que Dios quiere que seas, hay que ser traicionado, hay que ser mentido, hay que ser acuchillado por la espalda antes de llegar a tener el nivel de madurez que Dios realmente quiere en nuestras vidas. Y cada uno de nosotros, sea líderes o no, podemos sentir eso en nuestras vidas. La madurez viene a través de tiempos de dificultad. Es el camino, es el paso por paso, no es simplemente llegar a la cima de la montaña. Cuando yo estaba hablando con mi amigo, él dijo: "Sí, llegamos ahí, estuvimos 20 minutos y tuvimos que bajar". Ocho días para llegar, 20 minutos. Entonces, él dijo: "Es la experiencia de, la perseverancia de, la paciencia de seguir yendo". Son esos tiempos que realmente forman el carácter y la madurez en nosotros. Como dije, estamos empezando a ver el porqué Dios permitió ese tipo de sufrimiento en la vida de José. Y para ustedes, donde sea que estés ahora, hay que pensar: "Mi situación, mi experiencia, es porque Dios está haciendo algo en mi vida". Y por un lado, si estás en un tiempo de mucha dificultad, entonces toma mucha confianza para decir: "Dios, yo tengo que confiar que tú sabes lo que estás haciendo, aunque yo no sé cuál es el resultado". Es confianza de que Dios es soberano y que Dios tiene control sobre su vida. Y eso significa que estás diciendo: "Yo puedo confiar en ti y depender en ti en eso". Si tu vida va muy bien ahora, significa que deberías de tener humildad y reconocer: "Todo lo que tengo viene de Dios y no viene de mí". Entonces, ahí está José, está delante del faraón y él dice: "Primero, le voy a decir qué es lo que significa su sueño, pero también cuando ya sabe lo que significa, eso te puede dar tranquilidad". La realidad es que cuando nosotros tenemos humildad delante de Dios para reconocer su soberanía, su control sobre todo lo que está pasando, su omnisciencia, su sabiduría, su dirección, cuando nosotros podemos reconocer eso en nuestras vidas, eso es cuando podemos realmente abrir nuestros puños que van tan agarrados y aferrados a nuestro propio control y autoindependencia y autosuficiencia y todo eso, eso es cuando nosotros podemos soltar. Y eso es cuando podemos experimentar tranquilidad. Yo sé que en mi propia vida, y yo puedo tender a ser muy empujado y me gusta controlar y me gusta manejar muchas cosas a la vez, pero yo me doy cuenta con la madurez que mucho del estrés de mi vida es por mí, porque yo me meto en muchas situaciones o internamente yo me pongo esa presión. Y aquí él está diciendo: "No, te va a enseñar qué es lo que va a pasar". Y eso, cuando uno confía en Dios, entonces yo puedo tener tranquilidad. Y eso es lo que nosotros buscamos, descanso de la carrera que nosotros estamos participando. Entonces, vemos en el versículo 17, el faraón le dice a José lo de los dos sueños. De nuevo, siete vacas gordas, siete vacas flacas, las espigas grandes, las espigas resecas. Y el resumen, el 24 dice: "Yo les conté todos esos sueños a esos magos, pero ninguno de ellos pudo decirme lo que significan". Y José responde de nuevo. Dice así: "José respondió: 'Ambos sueños del faraón significan lo mismo. Dios le da a conocer de antemano al faraón lo que está por hacer'". Todo lo que usted ha experimentado, todo lo que ha soñado, todo eso es para que Dios le pueda decir qué es lo que va a pasar. Entonces, vea las veces que José menciona eso. Ese es el versículo 25: "Dios le da a conocer de antemano al faraón lo que está por hacer". 26: "Las siete vacas sanas y las siete espigas robustas representan siete años de prosperidad". Qué bien, qué bueno. 27: "Las siete vacas flacas y raquíticas que salieron después y las siete espigas resecas y marchitadas por el viento oriental representan siete años de hambre". Es lo opuesto. "Eso sucederá tal como lo he descrito, pues", y aquí está, "Dios ha revelado de antemano al faraón lo que está por hacer. Los próximos siete años serán un periodo de gran prosperidad en toda la tierra de Egipto, pero después llegarán siete años de un hambre tan intensa que hará olvidar toda esa prosperidad de Egipto. El hambre destruirá la tierra. La hambruna será tan grave que borrará hasta el recuerdo de los años buenos. El haber tenido dos sueños similares significa que esos acontecimientos fueron decretados por Dios y él hará que ocurran pronto". Faraón, Dios te está diciendo qué es lo que va a pasar y está diciendo que vienen años de prosperidad y eso viene de Dios, pero también vienen años de hambruna y eso también viene de Dios. Está decretado que eso va a venir de la mano de Dios. Ahora, recuerda Como dije antes, el Nilo convirtió a Egipto en un superpoder. Ellos tienen todo lo que tienen gracias al agua. De hecho, los agricultores de ese tiempo no necesitaban ni siquiera excavar para plantar sus cultivos; con un pie podían hacer el agujero, el agua surgía y así sembraban el arroz y todo lo demás. Era una tierra sumamente próspera. Por eso, para ellos la hambruna, la sequía, no tenía sentido. Todos los años el Nilo se inundaba, plantaban y estaban bien. Era algo en lo que nunca habían pensado que pudiera pasar. Y aun si Egipto tenía problemas, eso afectaba al resto del mundo. Por eso, eventualmente veremos que la familia de José tendrá que ir a Egipto. Si un imperio así se ve afectado, impacta al resto del mundo. Aun hoy en día hay un dicho que dice: “Cuando Estados Unidos tose, el mundo se resfría”. Es por eso: hay un imperio, una centralización de la economía que, cuando se ve afectada, impacta a todo el resto del mundo. Eso es lo que se muestra aquí y, en realidad, me trae a la mente que cuando uno piensa en esto, Dios está diciendo: “Voy a traer prosperidad, pero también habrá una hambruna”. Viene alguna de las preguntas más difíciles que enfrentamos sobre el sufrimiento, los desastres y todo lo que pasa en nuestro mundo, aun estando bajo la soberanía de Dios. Solo en los últimos meses hemos visto lo que pasó en Venezuela, en Colombia, y hace dos semanas en Nepal. Y uno dice: “¿Cómo es que eso funciona?” Entonces empezamos a ver que hay algo que nosotros percibimos como seres humanos en esta línea de tiempo, pero que es lo que Dios está haciendo y su soberanía sobre todo lo que está pasando. Y sabemos por las Escrituras que la creación gime esperando un tiempo de redención [Romanos 8] . Pero mientras tanto, aquí estamos nosotros, sufriendo y luchando con las realidades de los seres humanos dentro del mundo. De alguna manera, la mano de Dios está sobre esos eventos. Y en este pasaje, Dios, en su misericordia y su gracia, dice: “Esto es lo que voy a hacer, así que prepárense”. Eso es como José lo toma. El versículo 33 dice: “Por lo tanto”, eso es José hablando al faraón: “Por lo tanto, el faraón debería encontrar a un hombre inteligente y sabio y ponerlo a cargo de toda la tierra de Egipto”. No sé si él estaba pensando: “Aquí estoy yo”, pero por lo menos reconoce y vemos que ya tiene una respuesta y toda una estructura de cómo manejar la situación. “Después, el faraón debería nombrar supervisores, esos múltiples hombres encargados de la tierra, a fin de que almacenen una quinta parte de las cosechas durante los siete años buenos”. Es decir, van a darles un impuesto para que puedan sobrevivir los siete años que siguen. “Haz que ellos reúnan toda la producción de alimentos en los años buenos que vienen y la lleven a los graneros del faraón, almacenen bien el grano y vigílenlo para que haya alimento en las ciudades”. Aun eso él lo está pensando: “Deberían guardarlo bien, no pueden simplemente desperdiciar todo lo que están haciendo”. “De esa manera habrá suficiente para comer cuando lleguen los siete años de hambre sobre la tierra de Egipto”. Y después dice: “De lo contrario, el hambre destruirá la tierra”. Está hablando de sobrevivir a lo que viene. Él está diciendo: “Tienen que estar preparados para sobrevivir”. Ahora, para los egipcios, cuando ellos hubieran escuchado una cosa así, no hubieran reaccionado igual. Probablemente hubieran dicho: “Hay que hacer esos ritos religiosos y esos sacrificios, y vamos a apaciguar el enojo de los dioses para que esto no pase”. Pero José llega y dice: “No, eso viene. Dios lo ha decretado. Así que lo vemos como una misericordia de Dios, una gracia de Dios, y entonces respondemos con las responsabilidades que Él nos ha dado. Y aquí está un plan para sobrevivir a lo que viene”. Lo que José dice aquí no es nada normal para ellos. Él está viniendo de otra perspectiva por completo. José ha sido fiel en todas las cosas pequeñas. Él fue a la casa de Potifar y Dios lo bendijo ahí. Fue a la cárcel y Dios lo bendijo ahí. Ahora tiene la oportunidad de estar frente al faraón y ya tiene un plan. Vemos el talento y la habilidad. De hecho, aunque no dice que eso viene de Dios, creo que sí proviene de Él, pero también vemos las habilidades y el talento que realmente José tiene para manejar y de gerencia ahora en eso. Pero lo que vemos aquí es que, frente a lo que Dios está haciendo, también hay una responsabilidad de parte de José para ayudar a la nación de Egipto, que eventualmente va a llegar a tener impacto en su propia familia. Tenemos ambos: lo que Dios está haciendo en su soberanía y también la responsabilidad humana. Es un dicho que escuché esta semana, dice así: “Dios no hará por ti lo que tú tienes que hacer y no dejará que tú hagas lo que solo Él puede hacer”. Hay que entender: Dios es todopoderoso, es omnisciente, es soberano, pero igual nosotros tenemos responsabilidad humana para actuar. Yo les digo a mis hijos: “Dios no les va a lavarse los dientes, hay que hacerlo, aunque quisiera. O Dios no va a ayudarte a bajar de peso si sigues comiendo todo lo que quieras”. Estuve en un lugar, era un retiro para líderes, un ambiente con bastante religiosidad, pero yo necesitaba usar el Internet para una presentación, una clase que estaba dando. Entonces les dije: “No está funcionando el Internet”. Y los dueños del lugar, del hotel, dicen: “Okey, oremos por el Internet”. Y yo: “Okey, podemos orar por el Internet, pero también se puede ir al router y revisar si está funcionando”, Es de ese tipo. No queremos simplemente deshacernos de las responsabilidades que Dios nos ha dado y a la vez reconocer que Dios está sobre todo eso. Sí hay cosas que solo Él puede hacer. Solo Él va a sanar la enfermedad que estás enfrentando. Claro que vamos a usar la medicina moderna y todo eso, pero solo Él puede hacerlo. Solo Él puede encaminar bien a sus hijos. Puedes criarlos bien y hacer lo mejor que puedes, pero solo Dios puede cambiar su corazón. Solo Dios puede cambiar el corazón de tu esposo o tu esposa. Hay cosas que solo Él puede hacer, y nosotros no deberíamos intentar hacer las cosas que solo Dios puede hacer. Solo Él puede salvarnos. Y hay que tener mucho cuidado, porque a veces nos confundimos en cuanto a qué es lo que me toca a mí y qué es lo que le toca a Dios. Él va a hacer lo que Él quiere hacer, y eso incluye a nosotros como Iglesia. A veces pienso en la misión que Él nos ha dado como personas individuales, que Dios nos ha llamado a ser discípulos de Cristo y a vivir como sus discípulos dentro de un mundo donde todas las influencias nos están moldeando a no seguirle. Y nosotros tenemos que vernos y decir: “Okey, no somos adecuados para lo que Dios nos ha llamado a hacer”. Pero a la vez hay que reconocer que, en nuestra falta de habilidad para seguirlo como deberíamos, Él nos da su Espíritu para empoderarnos, para que sí podamos hacer lo que, siendo inadecuados, Él puede cumplir en nosotros. Tenemos el poder de Dios dentro de nosotros para que podamos hacer lo que Él nos ha dado a hacer y a la vez decir: “Dios, tú estás al encargado Sobre esa situación, sobre lo que está pasando en mi vida. Tú eres el encargado de mi vida. Así que confiamos en humildad en eso. Dos observaciones para terminar. Realmente es impresionante ver lo que Dios está haciendo en la vida de José. Es impresionante. Es solo una historia que Dios podía hacer, pero a la vez es reconocer que eso no es solamente para José, eso es para su pueblo. Hay que reconocer que todo lo que José está viviendo, está experimentando aquí, lo que Dios hace es formarlo y todo eso juega un rol, un papel en algo mucho más grande, que es llevar al pueblo de Dios de una familia a Egipto, donde pueden incubar y crecer para llegar a ser una gran nación, para que Dios después los rescate de la esclavitud, todo lo que vemos en el libro de Éxodo, y crea una relación con ellos a través de la ley de Moisés, para que ellos puedan después entrar en la tierra prometida, donde ellos tienen que decir: "Hey, nosotros somos el pueblo de Dios, el pueblo de Yahveh, y nosotros estamos aquí para bendecir a las naciones". Y ellos fallan en eso, pero después Dios envía al Mesías, que es Jesús, que viene y dice: "Ahora yo voy a dar mi vida y voy a resucitar, y ahora todos en el mundo van a ser bendecidos por la familia de Abraham". José es simplemente una parte pequeña de todo lo que Dios está haciendo. Y en eso, aunque José es un nadie que viene de la cárcel, Faraón también no tiene nada que ver con la vida de José, es Dios. Entonces, por aquí tenemos a Dios, después tenemos al hombre más poderoso del planeta, pero después tenemos a José, y José está al lado de Dios. Y para nosotros, aun cuando nosotros estamos siguiendo al Señor Jesús, hay que reconocer que hay muchas autoridades sobre nosotros. Hay que someterse a esas autoridades. Hay mucho que está pasando, pero al final del día, nosotros no estamos sujetos simplemente a lo que está pasando alrededor de nosotros, los eventos que están pasando alrededor de nosotros, las leyes y los gobernantes y todo. Aunque somos llamados a seguirlos, no somos sujetos a ellos. Nosotros somos sujetos al Rey del universo y ellos también, sea que lo reconozcan o no. Los ha llamado a seguirlo a él y eso es lo que vemos vez tras vez. Aquí lo vemos con José ante Faraón, después lo vemos con David ante Saúl, lo vemos con Daniel ante Nabucodonosor, lo vemos con Nehemías ante Atexerxes, lo vemos con Jesús ante Pilato. Pero ¿saben qué? El plan de Dios sigue moviendo hacia adelante. Yo quiero que nosotros pensemos en eso, que donde sea que nosotros estemos en nuestras vidas, si estamos siguiendo a Jesús, él nos va a levantar. En este video, lo que sigue es que él nos va a levantar. Eso es lo que él hace. Vean lo que dice en 1 Samuel: "Él", hablando de Dios, "levanta al pobre del polvo y al necesitado del basurero, los pone entre los príncipes y los coloca en los asientos de honor. Pues toda la tierra pertenece al Señor y él puso en orden el mundo". El orden pertenece al Señor, no a nosotros ni a ningún gobernante de la tierra. David lo dice casi igual en Salmos: "Levanta del polvo a los pobres y a los necesitados del basurero, los pone entre príncipes, incluso entre los príncipes de su propio pueblo". Nosotros somos los pobres. Nosotros somos los que estamos en el basurero por nuestro pecado. Y Dios viene, Jesús viene y nos levanta y nos pone en su reino y algún día vamos a reinar juntos con él. Entonces, sea lo que pase en esta vida, Dios nos está formando, nos está levantando justo como lo hizo con José. Y eso no significa que todo va a ir bien, pero sí significa que él está con nosotros y algún día, si lo seguimos, nosotros vamos a reinar con él. La segunda observación, y yo le dije al primer servicio que dudaría si lo iba a decir o no, pero lo voy a decir. Aquí vamos. Y yo no soy nada de prepper ni nada de eso, de profeta, ni hijo de profeta, ni he tenido sueños. Pero aquí vemos que Dios le da esos sueños a Faraón para que él pueda saber qué es lo que va a pasar. Y yo creo que es importante reconocer, cuando nosotros vivimos el contexto donde vivimos, que hay cosas que están pasando ahora que a veces no vemos porque vivimos en una burbuja de prosperidad, yo diría, dentro de los Estados Unidos y aun la burbuja de Carolina del Sur. Y también creo que la cultura nos ha convencido de estar distraídos con todo lo que vemos en nuestros celulares. Y también, obviamente, no confío mucho en lo que los medios masivos nos comunican. Pero solo para que nosotros como Iglesia estemos preparados, por lo menos, o conscientes de qué es lo que está pasando. Creo que es importante, especialmente si vamos a dar esperanza a un mundo lleno de oscuridad. Tenemos las guerras que ahorita mismo están creciendo más allá que las fronteras de los países donde están peleando. Aun Europa ahora mismo está un poco nerviosa porque está saliendo esa guerra de Ucrania y Rusia. Tenemos la IA progresando a una manera exponencial, donde ya estamos llegando a no tener control completo sobre esa tecnología. Tenemos los países que están sumamente endeudados y por eso la economía está bien frágil. Tenemos ciertos patrones de clima extremo que están pasando en el mundo y afectando mucho, como ya hablamos. Tenemos algunos disturbios sociales que están pasando alrededor del mundo, que cuando uno mira la historia, lo que ha pasado en la historia es muy parecido a antes de estallar en revoluciones y cosas grandes así. Y yo no digo eso para asustarnos, ni estoy diciendo que hay que comprar 20 años de comida ni nada de eso. Yo creo que lo que es importante es que, en medio de eso, igual que José, nosotros podemos ser voces de razón y tranquilidad, donde nosotros podemos decir: "Sí, todo eso está pasando, pero hay una mano soberana sobre todo, que confiamos en Dios", y reconocer que él probablemente está haciendo eso para que nosotros podamos ser luz dentro de la oscuridad, donde nosotros sí podemos ofrecer esperanza a las personas que tal vez sienten ansiedad, depresión, susto de todo lo que está pasando. Entonces, en esto él nos ha dado una misión, no solamente de ser sus discípulos, sino de representarle a él en la tierra y decir: "Hey, nosotros somos parte del reino del Hijo y podemos llevar a personas que son parte del reino de la oscuridad al reino del Hijo". Y decir: "Más allá de esta vida, más allá de lo superficial que ven, más allá de lo que estamos experimentando, tenemos vida eterna que se encuentra en Jesucristo". Y creo que esa va a ser nuestra voz como Iglesia. Creo que esa sí va a ser nuestra voz como cristianos, porque no estamos dependiendo simplemente de cosas que están fuera de nuestro control, pero que podemos tomar paso a paso, no sabiendo todo lo que va a pasar, pero confiando en que Dios está en control de eso. Y yo les animo, siendo parte de la Iglesia, a que se muevan hacia adelante con esa perseverancia y confianza en el Señor. Déjenme orar. Señor, te damos gracias porque al final de todo podemos encontrar gran ánimo y confianza en lo que encontramos en tus escrituras, que a pesar de lo que estamos enfrentando día a día, y yo sé que nos afecta, yo sé que es difícil, yo sé que afecta nuestras emociones, yo sé que afecta nuestras mentes. Señor, al final de todo, yo pido que nosotros como tu asamblea, tu pueblo, podamos confiar en un Dios todopoderoso, que no solamente nos está levantando a nosotros mismos, sino que está levantando su pueblo, que está construyendo su reino y que nosotros tenemos no solamente la responsabilidad de ser parte de eso, sino el privilegio de ser parte de lo que tú estás haciendo en el mundo, Señor. Entonces, en vez de ansiedad, depresión y preocupación, Señor, yo oro para que nosotros podamos tener gran ánimo y esperanza para ver tu mano, tu presencia, entender lo que tú estás haciendo en el mundo y ser parte de eso. Señor, yo pido que ahora, aun respondiendo en oración, podamos reconocer cuán grande eres, no solamente en nuestras vidas como individuos, sino en el mundo, Señor. Te amamos y te queremos seguir con todo. Y pido que durante esta semana, sea lo que sea que pase, nosotros podamos recordar cómo tú actuaste en la vida de José, en la vida de Israel y en la vida de cada uno de nosotros. Te amamos, Señor. Amén.