La virtud inmortal
Iglesia Gracia Campus Pastor
En 1 Corintios 13:1–13, “La Virtud Inmortal”, Pablo dirige la atención de la iglesia hacia la supremacía del amor como la evidencia más excelente de la vida cristiana. Después de corregir el mal uso de los dones espirituales, muestra que ninguna habilidad, conocimiento o servicio tiene valor eterno si no está gobernado por el amor. El apóstol confronta la tendencia egoísta y orgullosa de los creyentes, enseñando que el amor verdadero refleja el carácter de Cristo: es paciente, bondadoso, humilde y perseverante. A diferencia de los dones temporales, que un día cesarán, el amor permanece para siempre porque pertenece a la naturaleza misma de Dios. Pablo llama así a la iglesia a madurar espiritualmente, dejando atrás la inmadurez y viviendo una fe que se expresa en amor genuino hacia Dios y hacia los demás, recordando que la mayor virtud en el reino de Dios no es el protagonismo espiritual, sino el amor que nunca deja de ser.