DÍA 4: La Promesa de la Victoria
Lectura
Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y también el mar. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde la presencia de Dios, como una novia hermosamente vestida para su esposo.
Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: «¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».
Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza». También dijo: «¡Todo ha terminado! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. A todo el que tenga sed, yo le daré a beber gratuitamente de los manantiales del agua de la vida. Los que salgan vencedores heredarán todas esas bendiciones, y yo seré su Dios, y ellos serán mis hijos.
Apocalipsis 21:1-7
Versículo Clave
»Todo el que tenga oídos para oír debe escuchar al Espíritu y entender lo que él dice a las iglesias. A todos los que salgan vencedores, les daré del fruto del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.
Apocalipsis 2:7
Reflexiona
Cristo promete la vida eterna a aquellos que vencen, pero vencer no significa solo perseverar en pruebas, sino restaurar un amor genuino por Él. La iglesia de Éfeso era fiel a la verdad, pero había perdido su pasión. Jesús nos llama a recordar, arrepentirnos y volver a nuestro primer amor. La promesa del árbol de la vida nos recuerda que, en Cristo, Dios restaura lo que el pecado nos quitó en el Edén. Mantengamos una fe viva y un amor ferviente por nuestro Salvador.
Oración
Dios eterno, gracias por la promesa de la vida eterna con ti. Ayúdanos a ser vencedores en nuestra fe, a mantenernos firmes en tu verdad y a vivir con la esperanza de la recompensa que nos has prometido. Que nuestra vida refleje tu amor y gracia. Amén.