DÍA 3: El Primer Amor

DÍA 3: El Primer Amor

Lectura

Si pudiera hablar todos los idiomas del mundo y de los ángeles pero no amara a los demás, yo solo sería un metal ruidoso o un címbalo que resuena. Si tuviera el don de profecía y entendiera todos los planes secretos de Dios y contara con todo el conocimiento, y si tuviera una fe que me hiciera capaz de mover montañas, pero no amara a otros, yo no sería nada. Si diera todo lo que tengo a los pobres y hasta sacrificara mi cuerpo, podría jactarme de eso; pero si no amara a los demás, no habría logrado nada.

El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.

La profecía, el hablar en idiomas desconocidos, y el conocimiento especial se volverán inútiles. ¡Pero el amor durará para siempre! Ahora nuestro conocimiento es parcial e incompleto, ¡y aun el don de profecía revela solo una parte de todo el panorama! Sin embargo, cuando llegue el tiempo de la perfección, esas cosas parciales se volverán inútiles.

Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero cuando crecí, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente.

Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.

1 Corintios 13

Versículo Clave

»Pero tengo una queja en tu contra. ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!

Apocalipsis 2:4

Reflexiona

A pesar de su arduo trabajo y perseverancia, la iglesia de Éfeso había perdido su primer amor. Este es un llamado a examinar nuestro propio corazón. ¿Hemos dejado que nuestra relación con Cristo se vuelva rutinaria y sin pasión? El amor por Dios y por los demás debe ser el motor de nuestras acciones. Sin amor, nuestras obras pierden su verdadero valor. Jesús nos llama a volver a nuestro primer amor, a recordar la pasión y devoción que teníamos al principio. Esto requiere un arrepentimiento genuino y un cambio de dirección hacia Cristo, quien es la fuente de todo amor verdadero.

Oración

Señor, perdónanos por las veces que hemos dejado que nuestro amor por ti se enfríe. Ayúdanos a volver a nuestro primer amor y a vivir con pasión y devoción por ti. Que nuestro amor por ti y por los demás sea evidente en todo lo que hacemos. Amén.