DÍA 4: La Victoria del Reino

DÍA 4: La Victoria del Reino

Lectura

Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán, se cumplirá la siguiente Escritura:

«La muerte es devorada en victoria.

Oh muerte, ¿dónde está tu victoria?

Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?».

Pues el pecado es el aguijón que termina en muerte, y la ley le da al pecado su poder. ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil.

1 Corintios 15:54-58

Este pasaje nos muestra el triunfo definitivo de Cristo sobre la muerte. Pablo declara que la muerte ha sido absorbida en victoria, cumpliendo las promesas de Dios. Gracias a la obra de Jesús, el pecado y la muerte ya no tienen la última palabra sobre nosotros.

Además, Pablo nos exhorta a permanecer firmes y constantes en la obra del Señor, recordándonos que nuestro esfuerzo en Cristo nunca es en vano.

Versículo Clave

¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.

1 Corintios 15:57

Reflexiona

La victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte es nuestra victoria. Nos llama a ser firmes y constantes, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano, este verso vemos verdades como estas:

Cristo ha vencido el pecado y la muerte, asegurándonos una victoria eterna.

Esta victoria nos da seguridad y propósito, animándonos a permanecer fieles.

Nada de lo que hacemos para Dios es en vano, porque su reino es eterno.

-¿Cómo puedo vivir cada día con la certeza de la victoria de Cristo sobre la muerte?

-¿Qué áreas de mi vida necesitan más firmeza y constancia en la fe?

-¿Cómo puedo recordar que mi trabajo en el Señor tiene un propósito eterno?

Oración

Dios todopoderoso, gracias por la victoria que tenemos en Cristo. Ayúdame a vivir en esa victoria cada día, siendo firme y constante en mi fe. Amén.