DÍA 4: Adviento en mi agenda: si Él vino, ¿yo a dónde voy?
Lectura
Antiguo Testamento: Jeremías 31:31–34
Dios promete un nuevo pacto, escribiendo Su ley en el corazón y perdonando la maldad. No será solo un cambio externo, sino una transformación interna.
Nuevo Testamento: 1 Timoteo 1:15–17
Cristo vino a salvar pecadores, mostró paciencia con Pablo, y todo desemboca en adoración. El adviento no es un evento aislado: es el inicio de una vida nueva bajo la gracia.
Versículo Clave
...«Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores», de los cuales yo soy el peor de todos. Pero Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo Jesús me usara como principal ejemplo...
1 Timoteo 1:15b–16a
Reflexiona
“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores… Pero Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo Jesús me usara como principal ejemplo…”
Reflexión: El primer adviento no es solo algo para recordar en diciembre; es la base de cómo organizas cada día. Si Cristo vino, si se encarnó, si murió y resucitó, eso debe tener un impacto real en tu calendario, tus prioridades, tus respuestas. Pablo no solo dice “qué bonito lo que Cristo hizo”, sino: “Él me salvó, me tuvo paciencia y ahora me usa”. El adviento lo lanza a una nueva manera de vivir.
Aplicado hoy: si Jesús vino a salvarte, también vino a darte una agenda nueva. No se trata de llenar más actividades religiosas, sino de preguntarte: ¿qué haría alguien que sabe que fue alcanzado por esa gracia? Quizá será perdonar donde antes guardabas rencor, servir donde antes evitabas, hablar de Cristo donde antes callabas, o dejar un pecado que justificabas. El adviento te empuja a moverte, no solo a conmoverte.
Preguntas de reflexión
-Si miro mi última semana, ¿qué evidencia concreta hay de que creo que Cristo vino a salvarme y a usarme?
-¿Qué cambio de agenda o prioridad me está pidiendo el Señor a la luz de este pasaje?
-¿Quién en mi entorno necesita ver y escuchar, a través de mí, que Jesús sigue viniendo a buscar pecadores?
Oración
Señor Jesús, gracias por venir a buscarme y salvarme. No dejes que tu adviento se quede en teoría en mi vida. Reordena mi agenda, mis prioridades y mis pasos para vivir como alguien alcanzado por tu gracia. Amén.