DÍA 2: Gracia que desarma la culpa y el orgullo
Lectura
Antiguo Testamento: Miqueas 7:18–19
Dios se presenta como quien se deleita en mostrar amor, arroja nuestros pecados a lo más profundo del mar y no se queda aferrado a nuestra culpa.
Nuevo Testamento: 1 Timoteo 1:16
Pablo explica que Dios tuvo misericordia de él para que su vida fuera un ejemplo de la paciencia infinita de Cristo con los que habrían de creer para vida eterna.
Versículo Clave
Pero Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo Jesús me usara como principal ejemplo de su gran paciencia aun con los peores pecadores. De esa manera, otros se darán cuenta de que también pueden creer en él y recibir la vida eterna.
1 Timoteo 1:16
Reflexiona
La encarnación y el sacrificio de Jesús no solo te salvan “en teoría”; también quieren desarmar dos cadenas prácticas: la culpa que te persigue y el orgullo que te engaña. Pablo podría haberse quedado atrapado en su pasado (perseguidor, violento), pero entiende que su historia rota es ahora un escaparate de la paciencia y la gracia de Cristo. Cada herida y cada error se convierten en evidencia de lo que Jesús puede hacer con alguien que se rinde a Él.
En tu día a día, esto significa que ni tu peor pecado te define más que la gracia de Dios, ni tu mejor logro te hace prescindir de ella. El adviento te recuerda que Dios no se cansa de tratar contigo, que Cristo es más paciente que tus caídas, y que tu vida puede ser un “antes y después” visible para otros. La pregunta no es solo si crees que Dios perdona, sino si estás dispuesto a vivir como alguien perdonado y en proceso, no como alguien condenado ni autosuficiente.
Preguntas de reflexión
-¿Qué culpa concreta sigo cargando que Cristo ya quiere usar como testimonio de Su paciencia y perdón?
-¿En qué cosas me he vuelto orgulloso, olvidando que todo es gracia y misericordia?
-¿Cómo podría compartir, con humildad, alguna parte de mi historia para animar a alguien a confiar en la paciencia de Jesús?
Oración
Padre, gracias por tu paciencia conmigo. Rompe las cadenas de mi culpa y mi orgullo, y haz de mi vida un ejemplo vivo de lo que tu gracia puede hacer. Amén.