DÍA 1: Jesús vino por los peores… y eso me incluye
Lectura
Antiguo Testamento: Isaías 53:4–6
Dios anuncia al Siervo que cargará nuestras enfermedades y pecados; “todos nos hemos extraviado”, pero el Señor cargó en Él el pecado de todos.
Nuevo Testamento: 1 Timoteo 1:15
“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, dice Pablo, y se reconoce a sí mismo como el peor de todos, mostrando la profundidad de la gracia.
Versículo Clave
La siguiente declaración es digna de confianza, y todos deberían aceptarla: «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores», de los cuales yo soy el peor de todos.
1 Timoteo 1:15
Reflexiona
La Navidad no es una historia tierna solamente; es una declaración contundente: Jesús no vino a mejorar “gente buena”, sino a rescatar pecadores reales. Pablo, con toda su formación y moralidad pasada, se reconoce el peor. Eso rompe nuestro orgullo religioso y cualquier intento de suavizar el diagnóstico: sin Cristo, estamos perdidos. Pero también rompe la desesperanza: si Jesús vino por los peores, nadie está fuera de Su alcance.
En la práctica, esto te llama a dos cosas:
Dejar de justificarte y aceptar con humildad: “yo también soy parte del problema, no solo de la solución”.
Creer de verdad que Jesús vino “por mí”, con nombre y apellido, con mis heridas, mis pecados y mis historias rotas.
El primer adviento es Dios entrando en el barro de la humanidad para sacar de allí a quienes no podían salir solos.
Preguntas de reflexión
-¿En qué cosas tiendo a minimizar mi pecado, en vez de reconocer que yo también necesitaba (y necesito) un Salvador?
-¿De qué manera concreta me sigue salvando Jesús hoy: de hábitos, orgullos, culpas, miedos?
-¿Hay alguien a quien considero “demasiado lejos” de Dios, y este versículo me reta a mirar con otros ojos?
Oración
Señor Jesús, gracias por venir al mundo por pecadores como yo. Quita mi orgullo y mi desesperanza, y hazme vivir cada día consciente de que tu gracia me alcanzó en lo más hondo. Amén.