DÍA 3: Limpiar el corazón para disfrutar Su presencia
Lectura
Antiguo Testamento: Éxodo 40:30–32
Antes de entrar en la tienda de reunión o acercarse al altar, Moisés, Aarón y sus hijos se lavan manos y pies en la fuente. Ningún servicio se hace sin este gesto de purificación.
Nuevo Testamento: Hebreos 10:19–22
En Cristo tenemos plena libertad para entrar en la presencia de Dios, pero se nos llama a acercarnos con corazón sincero y conciencia limpia, lavados por la obra de Jesús.
Versículo Clave
Moisés, Aarón y los hijos de Aarón sacaban agua del lavamanos para lavarse las manos y los pies. Se lavaban cada vez que se acercaban al altar o entraban al tabernáculo, tal como el Señor le había ordenado a Moisés.
Éxodo 40:31–32
Reflexiona
La presencia de Dios es un privilegio tan grande que no se puede tomar a la ligera. El lavamiento en la fuente enseñaba que nadie se acerca confiando en su propia pureza ni ignorando su propia debilidad. Hoy no nos lavamos en una fuente de bronce, pero necesitamos pasar cada día por la “fuente” del perdón y la corrección de Cristo. Sin confesión, la presencia se vuelve teoría; con confesión, se vuelve experiencia viva.
En la práctica, esto implica pausar antes de la actividad: revisar el corazón, confesar lo que sabemos que está mal, ajustar actitudes y relaciones que sabemos que dañan la comunión. No para “ganarnos” la presencia, sino para disfrutarla sin estorbo. Un corazón que se deja lavar cada día descubre que la presencia de Dios no solo está, sino que se siente, consuela, guía y corrige con dulzura y firmeza.
Preguntas de reflexión
-¿Estoy tratando de vivir en la presencia de Dios sin dar espacio diario a la confesión y al arrepentimiento?
-¿Qué cosas específicas necesito traer hoy a la “fuente” para que Cristo las lave?
-¿Cómo cambia mi manera de orar y servir cuando me acerco con conciencia limpia y corazón sincero?
Oración
Señor Jesús, llévame cada día a tu fuente. Lávame de lo que ensucia mi comunión contigo y hazme disfrutar tu presencia sin máscaras ni cargas escondidas. Amén.