DÍA 1: Preparar la casa para Su presencia.
Lectura
Antiguo Testamento: Éxodo 40:1–8
Dios le indica a Moisés cómo armar el tabernáculo, dónde colocar el arca, la mesa, el candelabro y el altar; todo se organiza para que sea un lugar digno para Su presencia en medio del pueblo.
Nuevo Testamento: Juan 14:23
Jesús promete que el Padre y Él vendrán a vivir con aquel que le ama y guarda Su palabra; la presencia de Dios habita donde es bienvenida y obedecida.
Versículo Clave
Luego manda traer la mesa y acomoda los utensilios sobre ella. Además manda traer el candelabro e instala las lámparas.
Éxodo 40:4
Reflexiona
Antes de que la gloria de Dios llenara el tabernáculo, hubo un acto muy humano y concreto: preparar el lugar. Dios no necesita una casa, pero decide usar un espacio ordenado como señal visible de Su deseo de vivir en medio del pueblo. Hoy, el “tabernáculo” ya no es una tienda de campaña, sino tu propia vida y tu entorno: Dios quiere hacer de tu historia y tu casa un lugar donde Su presencia se sienta, se note y transforme.
Preparar el “tabernáculo” hoy significa revisar qué lugar real tiene Dios en tu agenda, tus decisiones, tus conversaciones. No se trata de perfección, sino de intención: ¿hay espacio para que Él hable, corrija, consuele, dirija? Cuando pones en orden prioridades, relaciones y hábitos con el deseo de que Dios se sienta “en casa”, empiezas a experimentar más claramente Su presencia en lo cotidiano.
Preguntas de reflexión
-¿Qué área de mi vida necesita ser “reordenada” para que Dios se sienta verdaderamente bienvenido?
-¿Qué prácticas (oración, Palabra, tiempo en silencio, adoración en familia) puedo fortalecer para preparar mejor el “lugar” de Su presencia?
-Si alguien observara mi día, ¿notaría que Dios habita en mi vida o pensaría que es un huésped ocasional?
Oración
Señor, quiero que mi vida sea un tabernáculo para tu presencia. Ayúdame a ordenar lo que haga falta para que tú seas más visible y más cómodo en mi corazón y en mi casa. Amén.