DÍA 3: Talentos con propósito: Cuando el Espíritu usa lo que sabes hacer

DÍA 3: Talentos con propósito: Cuando el Espíritu usa lo que sabes hacer

Lectura

Antiguo Testamento: Éxodo 35:30–35

Dios llena a Bezaleel y Aholiab de sabiduría, inteligencia y destreza artística para construir el tabernáculo. Sus habilidades no son casuales; son parte del plan de Dios para bendecir a la comunidad.

Nuevo Testamento: 1 Pedro 4:10–11

Cada creyente ha recibido algún don y está llamado a usarlo para servir a otros, de modo que Dios sea glorificado y la iglesia edificada.

Versículo Clave

El Señor llenó a Bezalel del Espíritu de Dios, y le dio gran sabiduría, capacidad y destreza en toda clase de artes manuales y oficios.

Éxodo 35:31

Reflexiona

Dios no solo llama “gente espiritual” en un sentido estrecho: también llama artesanos, diseñadores, constructores, organizadores. El texto es clarísimo: el Espíritu de Dios llena a estos hombres para trabajar con oro, plata, telas, diseño y enseñanza. Eso rompe la falsa idea de que solo lo que se hace “en el púlpito” o “en el templo” cuenta como servicio a Dios. Tus habilidades concretas, enseñar, reparar, cocinar, diseñar, liderar equipos, administrar, escuchar son herramientas que el Espíritu quiere usar.

La clave es esta: ¿veo mi trabajo y mis talentos como míos, o como parte del plan de Dios? Cuando los entregas, tu día a día se vuelve campo de misión. No necesitas cambiar de profesión para servir; necesitas ofrecer lo que ya sabes hacer y dejar que Dios te use donde estás. Así, el tabernáculo hoy no es una tienda en el desierto, sino la vida de personas alcanzadas a través de lo que Él te ha dado.

Preguntas de reflexión

-¿Qué talentos o habilidades específicas reconozco en mí que podrían ser usados por Dios de forma más intencional?

-¿He separado “mi trabajo” de “mi servicio a Dios”, o los estoy integrando como un solo llamado?

-¿Hay alguien a quien pueda capacitar, acompañar o bendecir con lo que sé hacer esta semana?

Oración

Señor, gracias por los talentos y habilidades que me has dado. Lléname con tu Espíritu para usarlos con propósito, dondequiera que me pongas. Amén.