DÍA 2: Generosidad inteligente: dar con manos dispuestas y mente clara

DÍA 2: Generosidad inteligente: dar con manos dispuestas y mente clara

Lectura

Antiguo Testamento: Éxodo 35:20–29

Hombres y mujeres regresan a sus tiendas y luego vuelven trayendo ofrendas voluntarias: joyas, telas, metales, madera, trabajo artesanal. Cada uno aporta según lo que tiene y sabe hacer; la generosidad es variada, concreta y ordenada.

Nuevo Testamento: Hechos 4:32–35

La iglesia primitiva comparte recursos con libertad y sabiduría. Nadie obligaba a nadie, pero todos se preocupaban por que no hubiera necesidad entre ellos.

Versículo Clave

Todos aquellos con el corazón motivado y el espíritu conmovido regresaron con ofrendas sagradas al Señor. Trajeron todos los materiales que se necesitaban para levantar el tabernáculo, para realizar las ceremonias y para confeccionar las vestiduras sagradas.

Éxodo 35:21

Reflexiona

La generosidad bíblica no es improvisación emocional; es respuesta pensada y concreta al llamado de Dios. El pueblo escucha, vuelve a sus casas, mira lo que tiene… y regresa con lo que puede (y quiere) aportar. No todos traen lo mismo, pero todos participan. Eso nos enseña que Dios no espera uniformidad, sino participación consciente: mirar honestamente qué tengo en mi mano y ofrecerlo con alegría.

Aplicado hoy, dar “inteligentemente” significa: revisar mis prioridades, ordenar mis finanzas, mis tiempos y mis habilidades para que no todo gire en torno a mí. Tal vez no tenga oro, pero tengo habilidades; o quizá no tenga tanto tiempo, pero sí un recurso puntual. Ser generoso no empieza cuando “me sobra”, sino cuando permito que Dios organice lo que ya tengo con otros en mente.

Preguntas de reflexión

-¿Qué tengo hoy (recursos, objetos, habilidades, tiempo) que podría convertirse en una ofrenda útil para Dios y otros?

-¿Estoy dispuesto a ordenar mis finanzas, agenda o hábitos para dejar espacio a la generosidad práctica?

-¿A quién o a qué causa concreta puedo bendecir esta semana con algo real y específico?

Oración

Padre, enséñame a mirar lo que tengo con tus ojos y a usarlo para bendecir. Haz de mí una persona generosa, práctica y sensible a las necesidades reales. Amén.