DÍA 1: Cuando el corazón se activa: Servir porque Dios lo ha tocado
Lectura
Antiguo Testamento: Éxodo 35:4–9
Moisés presenta la invitación de Dios para aportar materiales para el tabernáculo, pero deja claro el criterio: “todo aquel que sea de corazón generoso”. No se impone nada; se espera una respuesta voluntaria, nacida del interior.
Nuevo Testamento: 2 Corintios 9:6–7
Pablo afirma que Dios ama al dador alegre y enseña que la siembra generosa produce fruto abundante. Dar sin presión, con el corazón correcto, agrada a Dios y bendice a otros.
Versículo Clave
junten una ofrenda sagrada para el Señor. Que todas las personas de corazón generoso presenten al Señor las siguientes ofrendas:
oro, plata y bronce;
Éxodo 35:5
Reflexiona
Dios no busca gente “obligada” sino corazones entendidos. La escena de Éxodo 35 es poderosa: delante de todo el pueblo, se lanza una invitación abierta. No hay cuotas, ni amenazas, ni manipulación emocional; solo un llamado claro a que cada cual responda según cómo Dios haya movido su interior. Lo que Dios valora no es solo el oro o las telas, sino la disposición del corazón que dice: “Señor, uso lo que me has dado para lo que te importa”.
En la vida diaria, este principio se ve en muchas formas: tiempo que ofreces, escucha atenta, talento profesional puesto al servicio, recursos económicos, palabras de ánimo. El punto no es cuánto, sino cómo: ¿lo haces por costumbre, por presión, por quedar bien… o porque sientes que Dios ha tocado tu corazón? Pedirle cada día al Señor: “enciende mi corazón para lo que Tú quieras que haga hoy” hace que hasta el gesto más pequeño se vuelva significativo.
Preguntas de reflexión
-¿Estoy sirviendo y dando por costumbre, por presión… o porque Dios ha tocado mi corazón?
-¿Qué área específica de mi vida (tiempo, dones, recursos) siento que Dios me está invitando a ofrecer de forma generosa?
-¿Qué podría cambiar en mi actitud si cada día empezara pidiéndole al Señor un corazón dispuesto para lo que Él quiera?
Oración
Señor, despierta mi corazón para responder a tus invitaciones. Que lo que doy y hago nazca de gratitud y amor, no de rutina ni presión. Amén.