DÍA 2
Lectura
Antiguo Testamento: Éxodo 2:11-25
Éxodo, relata una transición clave en la vida de Moisés. Ya adulto, es movido por la compasión hacia su pueblo y, en un acto impulsivo, mata a un egipcio que golpeaba a un hebreo. Al ser descubierto, huye al desierto de Madián, donde comienza una vida de anonimato. Mientras tanto, los israelitas siguen gimiendo bajo la esclavitud, y el texto cierra con una frase poderosa: “Dios oyó... y se acordó de su pacto”.
Nuevo Testamento: Hechos 7:20-29
Hechos ofrece una perspectiva adicional: Esteban, en su defensa, narra cómo Moisés intentó actuar como libertador por sus propias fuerzas, sin que el pueblo lo comprendiera. Lo que parecía un fracaso, fue el inicio del proceso de formación que Dios usaría.
Versículo Clave
quien oyó sus gemidos y se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob.
Éxodo 2:24
Reflexiona
Hay momentos en los que, con las mejores intenciones, actuamos apresuradamente, creyendo que podemos forzar el cumplimiento del propósito de Dios en nuestras vidas. Así fue con Moisés: su compasión era real, su deseo era justo, pero su forma de actuar no fue la que Dios había planeado. El resultado fue el exilio, la soledad y un aparente silencio de Dios.
Pero mientras Moisés vivía en el desierto, lejos de todo, Dios seguía escuchando los gemidos de su pueblo. Y más aún: no había olvidado su pacto. Este texto nos recuerda una verdad crucial: nuestro error no detiene el plan de Dios, y su fidelidad no depende de nuestra perfección.
Tal vez hoy te encuentras en una etapa como la de Moisés: lejos del escenario, fuera del radar, preguntándote si Dios aún te puede usar. Este pasaje responde con firmeza: sí. Dios no se ha olvidado de ti ni de las promesas que te hizo. A veces, el desierto no es castigo, sino preparación. A veces, lo que parece abandono es un reinicio desde lo profundo.
Preguntas de Aplicación:
-¿En qué áreas de tu vida has intentado forzar el plan de Dios en lugar de esperar en su dirección?
-¿Cómo ha usado Dios tus errores pasados como parte de tu proceso de formación espiritual?
-¿Estás dispuesto a confiar en que Dios no se ha olvidado de ti, incluso si ahora estás en una etapa de silencio o espera?
Oración
Señor, gracias porque escuchas cada clamor, incluso cuando yo mismo no tengo palabras. Gracias porque tus promesas no se anulan por mis errores, ni tu fidelidad depende de mis aciertos. Ayúdame a no actuar por impulso, sino a esperar tu guía con humildad. Y si hoy estoy en un “desierto”, enséñame a confiar en que estás trabajando en mí. Amén.