julio 2026

Boletín Mujeres en Gracia | Prácticas de una Fe Viva: La Oración | Julio 2026

Boletín Mujeres en Gracia | Prácticas de una Fe Viva: La Oración | Julio 2026

Boletín Mujeres en Gracia | Prácticas de una Fe Viva: La Oración | Julio 2026

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¡Bienvenidas al boletín de mujeres de Julio!

En el boletín anterior aprendimos sobre la importancia del estudio de la Palabra de Dios y cómo practicar esta disciplina nos ayuda a crecer en el conocimiento del carácter de Dios, su voluntad y sus propósitos. Sin embargo, nuestro crecimiento espiritual no depende únicamente de cuánto conocemos las Escrituras, sino también de nuestra comunión diaria con Dios.

La Biblia nos muestra que la oración fue esencial en la vida de Jesús. Aunque era el Hijo de Dios, apartaba tiempo constantemente para tener comunión con el Padre. Leemos en Lucas 5:16: «Así que Jesús muchas veces se alejaba al desierto para orar».

Si para Jesús, siendo Dios, la oración era una prioridad, cuánto más nosotras necesitamos pasar tiempo en dependencia del Padre.

Entonces, ¿por qué nos cuesta ser intencionales en la oración?

La respuesta es muy clara: porque no es una prioridad en nuestras vidas. Nancy DeMoss lo expresa así: «No oramos porque no estamos desesperados. No tenemos verdadera conciencia de nuestra necesidad de Dios».

Reconozco que yo misma me he distraído en muchas ocasiones con las cosas pendientes y no hago de la oración una prioridad, trato de responder a las demandas del día en mis propias fuerzas y al final termino cansada, y con una sensación de queja y frustración.

Mientras escribo este boletín, Dios está hablando primeramente a mi vida para que la oración sea verdaderamente mi prioridad antes de comenzar el ajetreo del día. Siendo honesta, ha sido una batalla constante dar prioridad a la oración. Sin embargo, estoy aprendiendo que la oración no es simplemente una obligación cristiana que debo cumplir o una tarea más en mi agenda, sino una invitación a disfrutar de este tiempo con Dios; en el silencio de la mañana, apartada del ruido del día, de mi celular y de las cosas que me distraen, para escuchar más claramente cuál es Su voluntad para mi vida.

Posiblemente estés pasando por una temporada en la que no sientes el deseo de orar, o piensas que no tienes tiempo, o no encuentras las palabras correctas. Tal vez te cuesta aquietar tu mente y tu corazón. Te animo a no quedarte en esa postura; aunque la oración no siempre cambia tus circunstancias, sí te fortalece para enfrentarlas.

¿Qué métodos pueden ayudarnos a practicar la disciplina de la oración?

No existe una fórmula única para orar, pero tener una guía sencilla puede ayudarnos a comenzar y a ser más intencionales. Algunos métodos prácticos son:

Orar la Palabra de Dios: Lee un pasaje de la Escritura y conviértelo en una oración. Agradece a Dios por lo que revela de Él, confiesa lo que muestra de tu corazón y pídele que te ayude a vivir conforme a Su verdad.

A.C.G.S: Usa estos cuatro elementos como una guía para tu tiempo de oración: Adoración (reconocer quién es Dios), Confesión (presentarle tus pecados), Gratitud (agradecer Sus bendiciones) y Súplica (llevar delante de Él tus necesidades y las de otros).

Diario de Oración: Escribe tus peticiones, oraciones y respuestas de Dios. Esto te ayudará a recordar Su fidelidad y a ver cómo Él obra en tu vida.

Esta semana, te animo a apartar cada día unos minutos para estar a solas con Dios. Acércate a Él con un corazón lleno de gratitud y alabanza, y presenta delante de Su presencia tus cargas, necesidades y peticiones. Mientras lees las Escrituras, permite que la Palabra de Dios guíe tus oraciones, recordando que la oración no es solo una disciplina espiritual, sino una invitación a disfrutar de una relación más profunda con tu Padre celestial y a depender de Él en cada área de tu vida.

Su amiga en Cristo,

Claudia Jimenez

Leer:

Toma un tiempo para leer el pasaje completo y meditar en las siguientes Escrituras:

Mateo 6:5-15

Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.

1 Juan 5:13-15

Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada; y como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos.

Salmo 61

Oh Dios, ¡escucha mi clamor! ¡Oye mi oración! Desde los extremos de la tierra, clamo a ti por ayuda cuando mi corazón está abrumado. Guíame a la imponente roca de seguridad, porque tú eres mi amparo seguro, una fortaleza donde mis enemigos no pueden alcanzarme.

Reflexionar:

Te animamos a que utilices estas preguntas para pensar, meditar y para compartir tus respuestas con alguien cercano (una amiga, un familiar o tu comunidad).

  1. ¿Cómo describirías tu vida de oración en esta temporada? ¿Qué revela esto acerca de tu dependencia de Dios?
  2. Piensa en una situación actual que te preocupa o te desafía. ¿Cómo podría la oración cambiar tu perspectiva, aun si las circunstancias no cambian de inmediato?
  3. ¿Qué paso práctico puedes tomar esta semana para crecer en la disciplina de la oración?