IG November 2026

Boletín Mujeres en Gracia | Prácticas de una Fe Viva: La Adoración | Noviembre 2026

Boletín Mujeres en Gracia | Prácticas de una Fe Viva: La Adoración | Noviembre 2026

Boletín Mujeres en Gracia | Prácticas de una Fe Viva: La Adoración | Noviembre 2026

Escucha nuestro boletín informativo

¡Bienvenidas al boletín de mujeres de noviembre!

¿Qué se te viene a la mente con la palabra adoración? ¿Un segmento del servicio dominical? ¿Algo que hacemos en la iglesia? En realidad, más allá de estar conectado a la música o canciones, la adoración está conectada a nuestro corazón.

En Juan 4:23, Jesús dijo:

“Pero se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas que lo adoren de esa manera”.

¿Pero qué significa adorar en espíritu y en verdad?

El contexto del pasaje nos ayuda a profundizar lo que Jesús está diciéndole a la mujer samaritana. Los samaritanos adoraban a Dios en el monte Gerizim, mientras tanto, los judíos adoraban a Dios en Jerusalén. Pero, pese a que ellos ponían un énfasis en el lugar y en otros elementos superficiales, Jesús muestra que más importante que todo eso es lo que pasa internamente en el corazón.

De igual manera, pasa lo mismo con nosotras: muchas veces limitamos la adoración a levantar las manos, asistir a la iglesia, a una serie de tradiciones que nos hacen sentir espirituales, entre otras cosas. Pero lo que más nos confronta de las palabras de Jesús es que podemos hacer todo eso externamente mientras que nuestro corazón está distraído o lejos de Él. Entonces, ¿estamos adorando a Dios verdaderamente?

Vemos a lo largo de la historia del pueblo de Israel muchas veces en las que son propensos a seguir una rutina religiosa de sacrificios y rituales, queriendo marcar un check simplemente. Pero Dios, en varias ocasiones en el Antiguo Testamento, les recuerda que más allá de los sacrificios, lo que busca es el corazón. Un ejemplo de esto es lo que Samuel le dijo a Saúl cuando él desobedeció a Dios.

“Pero Samuel respondió: —¿Qué es lo que más le agrada al Señor: tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros.”

‭‭1 Samuel‬ ‭15‬:‭22‬ ‭NTV‬‬

Al leer esto, deberíamos entonces preguntarnos: ¿Qué está ocupando realmente nuestro corazón? ¿Qué estamos buscando y deseando? Un corazón distraído, egoísta, difícilmente va a tener una postura correcta para adorar a Dios.

De la misma manera, la adoración también debe estar acompañada de verdad.

En primer lugar, no podemos adorar a un Dios que no conocemos. Por eso, necesitamos estar saturadas de la verdad de las Escrituras, para conocerle cada vez más y responder a su grandeza con adoración. En segundo lugar, ese conocimiento debe llevarnos a adorarle de verdad, es decir, a vivir en obediencia, de manera que nuestra vida sea coherente con lo que creemos y cantamos.

Así, la adoración deja de ser solamente algo emocional que hacemos los domingos y comienza a convertirse en la manera en la que vivimos (Romans 12:1-2).

En mi caso, la adoración se ve en cómo amo y sirvo a mi esposo y a mis tres hijos en casa; en cómo reacciono a las situaciones donde las cosas no salen como quiero; en mi actitud a la hora de estar con mi familia; en el gozo que tengo, la paz que siento en medio de las dificultades y en la confianza que vivo día a día al reconocer a Jesús como lo único que necesito.

Y no quiero venir a decirte que es fácil, porque en muchas ocasiones no lo va a ser, pero sí te puedo decir que Dios es especialista en transformar corazones. Y cuando nos rendimos a Él y en oración le pedimos que nos ayude a ver nuestra cotidianidad como una manera de adorarle, Él puede transformarnos.

Él puede transformar tu actitud en el trabajo, en la universidad, en la casa, en tu vejez, en tu juventud. Donde sea que estemos y lo que sea que estemos haciendo, podemos hacerlo para su gloria y en adoración a Él, porque no hay nadie más digno de nuestra adoración y devoción que nuestro Señor, quien entregó a su único Hijo Jesús para que podamos disfrutar y deleitarnos en una relación íntima con Él cada día y por la eternidad. Podemos estar seguras de que Él cuida de nosotras y está presente en cada instante, por más cotidiano que sea.

¿Cómo se vería en tu vida una adoración no solo de domingo, sino de toda la semana?

Todo cambia en nuestro corazón. El corazón con el que hacemos las cosas va a dictar si estamos adorando a Dios o no, porque podemos hacer las mismas cosas todos los días con un corazón lleno de amargura y queja, o podemos tener un corazón agradecido y deseoso de adorar a Dios en cada pequeño detalle de nuestra cotidianidad.

Quiero animarte a vivir una vida de adoración, una vida que refleje a Cristo y viva en continuo asombro por lo que Él ya ha hecho por ti en la cruz. Nunca va a ser suficiente la adoración o la gratitud. Dios te ama y quiere tu corazón; quiere que permanezcas en Él, que cada día sea una nueva oportunidad para vivir para su gloria.

Con mucho cariño,

Yani García

Leer:

Toma un tiempo para leer el pasaje completo y meditar en las siguientes escrituras:

1 Samuel 15:10-23

Pero Samuel respondió: —¿Qué es lo que más le agrada al Señor: tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros.

Oseas 6

Quiero que demuestren amor, no que ofrezcan sacrificios. Más que ofrendas quemadas, quiero que me conozcan.

Lucas 1:46- 56

Oh, cuánto alaba mi alma al Señor. ¡Cuánto mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador!

Pues se fijó en su humilde sierva, y de ahora en adelante todas las generaciones me llamarán bendita. Pues el Poderoso es santo y ha hecho grandes cosas por mí.

Él muestra misericordia de generación en generación a todos los que le temen.

1 Samuel 2:1-11

¡Mi corazón se alegra en el Señor! El Señor me ha fortalecido. Ahora tengo una respuesta para mis enemigos; me alegro porque tú me rescataste.

¡Nadie es santo como el Señor! Aparte de ti, no hay nadie; no hay Roca como nuestro Dios.

Reflexionar:

Te animamos a que utilices estas preguntas para pensar, meditar y para compartir tus respuestas con alguien cercano (una amiga, un familiar o tu comunidad).

  1. ¿Estoy invirtiendo tiempo en conocer verdaderamente a Dios a través de su Palabra, la oración y la comunidad de creyentes que me animan a seguir a Jesús?
  2. ¿Qué puedo hacer para recordar de manera intencional que todo lo que hago puede ser un acto de adoración a Dios?
  3. ¿Estoy viviendo más enfocada en las cosas cotidianas o en las verdades eternas?
  4. ¿Cómo puedo glorificar a Dios en la etapa de vida en la que me encuentro?
  5. ¿Veo mi obediencia a Dios como una expresión de adoración?